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Iniciamos una nueva etapa con el cambio de Junta Directiva del McMadrid, con una salida pensada para un tiempo quizás más frío, pero no menos adecudo para ir en moto. En esta ocasión, la idea ha sido salir de ruta por la sierra oeste de Guadalajara y por la Vegas del río Tajuña. Salimos desde los arcos de la Vaguada, nuestro punto de salida habitual, hasta los Santos de Humosa, Santorcaz (el pueblo de “Crónicas de un pueblo”), Pozo de Guadalajara, Pastrana, Vega del río Tajuña, y terminamos en Chinchón. Unos 175 kilómetros aproximadamente. Pero vamos por partes.
Lo primero es quitar el frío mañanero con un buen chocolate con churros en nuestro propio punto de reunión, y puntualmente, ponernos a las 10 en marcha hasta llegar a nuestra primera parada del día y visita cultural: Pastrana.
El Ayuntamiento nos tenía reservado aparcamiento exclusivo en la Plaza de la Hora para las 56 motos y 78 participantes que hoy hemos disfrutado por estas carreteras. Al entrar por sus calles, y pasar por sus monumentos, uno no puede evitar recordar a Camilo José Cela, en Viaje a la Alcarria cuando decía: “A la mañana siguiente cuando el viajero se asomó a la Plaza de La Hora y entró de verdad y para su uso, en Pastrana, la primera sensación que tuvo fue la de encontrarse con una ciudad medieval, en una gran ciudad medieval…”
Y es que no es para menos. Los hermanos Nicolás y Leandro Fernández de Moratín (El sí de las niñas) son hijos ilustres de este Conjunto Histórico Artístico (1968); el Palacio Ducal, S. XVII de trazado renacentista español; La casa de Moratín; la Sinagoga judía; Casa de la Inquisición; Su Iglesia Colegiata; el Convento de San José y del Carmen, fundados ambos por Santa Teresa de Jesús; o el barrio del Albaicín nos llenaron plenamente en nuestro recorrido por esta ciudad de la Alcarria que hay que conocer y visitar sin duda alguna.
A la vez que visitamos las calles y lugares de interés citados, nos tomamos un tentempié en el bar “Los Cuatro Caños”, donde ya estaban avisados de nuestra llegada y donde ya nos estaban esperando con una gran calidad en las viandas para los componentes del McMadrid: tortillas, bocadillos, bollería, café, chocolate con churros…
Para memorar esta parada cultural en esta salida realizamos una fotografía especial en la Plaza de la Hora, la cual tras ser editada y terminado el trabajo que tenemos preparado, os enviaremos a todos en forma de regalo sorpresa de Navidad del McMadrid.
Con algún banco de niebla que otro, y con el piso un poco húmedo entre Aranzueque y Renera, continuamos rumbo a Chinchón donde estaba prevista la última parada y fonda del día, es decir, a papear. Íbamos a un buen ritmo, entretenidos entre tanta curva y bromeando entre compañeros por el mismo pique de siempre sobre lo mejor de nuestras monturas y la torpeza de nuestras habilidades en la moto. Así tenemos a nuestros amigos Miguel Angel y Chano de Motos Cortés, que a bordo de sus T-Max se lo pasaron muy bien, al igual que nuestro médico de ruta, Medikata; nuestro extremeño genial, Luís Coronado; los incombustibles Carmen y Antonio; la nueva y flamante Burgman 650 de Juan Carlos, todavía no sabemos quién está más contento si la moto o él; Juan y Marisol, Antonio Salgado, Jescarra y Pí, Daniel y Patricia, Fernando Martín, Ovidio… ¡Ah! Se me olvidaba que hemos echado de menos y deseado suerte a Pruden, Alcorconita, que hoy tenía un examen importante y que se moría de ganas por hacer esta ruta con todos.
Pero todos estos piques, dimes y diretes se acallaron de golpe cuando sobre la mesa del Mesón Quiñones, en Chinchón, nos sirvieron una sopa de ajo y una carne en salsa. El silencio reinaba en el salón mientras la manduca iba del plato a la boca, reponiendo las fuerzas de los comensales y amigos, expectantes por ver cuándo empezaban los sorteos de los regalos que Motos Cortés y 2TMOTO donaron, más los propios del club. La expectación por lograr tan preciados regalos moteros era tal que se agotaron todas las papeletas de la rifa. Hay muchos que todavía lamentan no haber sido agraciados con los puños calientes, el casco, o la funda para la moto, o una escultura de bronce, y eso que no les quitaban el ojo de encima mientras estaban comiendo.
Al final Boma ejerció por hoy de Speaker y se celebró una buena rifa en la que los premios gustaron a todos, y lo pasamos muy bien, como con el paseo que nos dimos luego por Chinchón, y que no voy a detallar porque el cansancio ya me agota, pero eso sí, nadie me quita el anisete que se tomó Dani en la plaza, y la ristra de ajos que Roberto se llevó por eso de ser el Xcitado Bandido, y es que en el McMadrid hay cabida para todo y para todos. Solo hay que tener un poco de buena voluntad, ganas de montar en moto y divertirse con la moto y con los amigos.
Hay que exceptuar de este grupo a aquéllos que tiraron la moto de Miguel al suelo, una Burgman 400, rompiéndole el carenado en dos, y que se fueron sin decir esta boca es mía. Aparte de un calificativo muy significativo, no se para qué se pagan seguros, si cuando tienes que hacer usos de ellos, no lo hacemos por cobardía, estupidez, o vaya Usted a saber qué razón se aloje en semejante cabeza. Algo parecido debió de suceder con el individuo que se llevó el contrapeso de la Burgman 650 de Berdayes. Esto es lo que se llama hacer daño por hacerlo.
Por el contrario, y para ir terminando, desde estas líneas sólo animar a todo el mundo a que disfrute de la moto, y que no os perdáis nuestra salida a Pingüinos, que promete ser sonada, pero antes habrá que disfrutar de la Cena de Navidad del McMadrid. Pero eso ya es otro cantar, perdón quise decir yantar.
Saludos para todos.
McMadrid
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